Llegó el dia 22 y empecé mis clases en la Universidad de Montevideo. He empezado a conocer gente, me he quedado un poco impresionado con el buen rollo en los talleres, las primeras tareas, y ha terminado la semana y ya estamos otra vez en vacaciones: Semana de Turismo. No tenía nada planeado, salí a la Pomada (fiesta universitaria) el viernes, y el sábado cuando me desperté decidí ponerme a planear que hacer el resto de la semana ante la inminente escapada de toda la gente que conozco por aca.
Escuela de Arquitectura de la Universidad de la República
Por no haber sido listo y mirarlo todo antes no pude salir hasta el lunes a Buenos Aires. A partir de alli comenzaría una aventura con un fin claro, llegar a Iguazú. Nada más llegar con el BuqueBus a las 7 de la tarde puse rumbo a la estación de omnibus, y con suerte consegui un boleto a Asunción. Tras 16 horas de viaje, que se hicieron plácidas acompañado de "El Alquimista" y algunas peliculas argentinas, llegué a la capital del Paraguay y me encontré ante un pais bastante desolador. No se si fué por el golpe de calor, el guaraní (idioma del que jamás oí hablar), o por las señales al incosciente, pero estuve sólo una tarde, cuando había llegado para estar dos dias.
La bella ciudad de Buenos Aires
El recibimiento de Paraguay
La despedida de Paraguay
Al día siguiente fui a dar una vuelta por Ciudad del Este, sin nada interesante que visitar puse rumbo a la frontera, donde me encontré con el barrio comercial mas increíble que había visto. Me había comentado sobre la fama ciudad barata, pero aquello se escapaba a mi imaginación, decenas de callejuelas con comercios y anuncios por doquier. No tenía mucho interés en comprar nada, por lo que crucé a Foz do Iguazu (Brasil). Nada más llegar me percaté de que no había sellado el pasaporte, por lo que el resto de la mañana se me fue en volver a Paraguay para regresar de nuevo a Brasil.Brasil-Argentina-Paraguay
Rio Paraná
Al menos tanto cruce de frontera me sirvió para hacer fotos encima del rio Paraná, desde donde se ven las 3 fronteras y la inmensa selva tropical en el que me encontraba. Una vez en Foz de Iguazu pude contemplar una gran diferencia del nivel de vida brasileiro comparado con el paraguayo, y solo había cruzado un puente (el cual cruzaban masivamente los brasileños cargados de compras), pero poco mas pude ver, me di un paseo por el zoo municipal (era gratis porque realmente nos encontrabamos en medio de la selva), me comí par de empanadas de carne y me bebí un suco, ambas cosas estaban buenisimas. Entrada ya la tarde, y con el consejo de que el lado argentino de las cataratas era el mejor, puse rumbo a Puerto Iguazú (Argentina).
Por el camino, conocí a un colombiano que me dió una muy mala noticia: había huelga en las cataratas y no permitían el acceso por carretera desde el fin de semana. Por un momento tanto viaje no iba a servir para nada. Pasamos la frontera, esta vez sin olvidarme de sellar el pasaporte, y llegamos a Puerto Iguazu. El colombiano me guió hasta un hostel barato que se encontraba en el centro, en el que por suerte quedaba una cama libre. Me duché (con tanto calor tropical el sudor era continuo y duradero) y baje al living dónde a través de un plasma enorme estaban echando el Arsenal-Barça. Partidazo que difruté rodeado de argentinos, canadienses y un vallecano con el que estuve hablando todo el partido (se agradeció conocer a alguien español).
Me comentó que ese mismo día había estado en las cataratas, pero con mucha suerte ya que su guagua fue la última que cruzó el corte de carretera, algo que me dió un poco de esperanza. Mas tarde hablé con una de las encargadas del hostel sobre el buffet que había en el hostel del al lado y al que podíamos ir por 25 pesos (5€ mas o menos) y también me alegró la tarde al decirme que había terminado el corte y que seguramente al dia siguiente podriamos ir. Por lo que fui con ale el pelos (el de vallecas) a comer todo lo que pudimos al hostel vecino, una vuelta por el pueblo y pronto para la cama para estar descansado el dia siguiente. La chica de recepción había tenido razón, no hubo ningun problema para llegar a las cataratas y comenzar a caminar a través de la gran instalación que han creado los argentinos encima de una de las maravillas del mundo. Todo el recorrido se realizaba a través de plataformas elevadas un palmo del suelo y que en infinidad de ocaciones sobrevolaban las inmensas caidas de agua. El incesante caer de agua y la ayuda del viento propicio que fuera "fresquito" gran parte de los 3 recorridos que se podían realizar y que me dejaron anodado.
Realmente impresionante.
El resto del viaje simplemente la vuelta a Montevideo, pasando por Concordia y Salto (frontera Argentino-uruguaya) que visité fugazmente. Me quedé con ganas de ir a PortoAlegre, pero la relación "cosas que visitar"/precio no era positiva, por lo que me volví para "casa".
