Olaia subida encima del coche en el camping de Burdeos.
He tenido muchas veces en mente irme de interrail, pero hace ahora dos años que a mi amigo Carlos y a mi se nos ocurrió la idea de, pudiendo ir en coche, para que el tren. Entonces hable con mi tia, para ver si nos dejaba el coche, un Golf III de unos 15 años que era ideal para irnos los cuatro de viaje.
Yo en la entrada al Guggenheim de Bilbao.
Salimos de mi ciudad natal, León. Allí mi familia nos recibió muy bien a los cuatro: Olaia, Carlos, Patri y yo; y nos aconsejaron varios asuntos del viaje. Entonces nos dirigimos hacia el norte. Tras pasar los Picos de Europa, dimos una vuelta por Gijón, y fuimos hasta Santander. Allí hicimos noche en el primer hostal baratillo que encontramos y dimos una vuelta por la ciudad, a la mañana siguiente nos dirigimos hacia Bilbao. La primera "gran ciudad" que encontrabamos por el camino no la visitamos como deberíamos, pero si las cosas mas importantes para poder tirar después de comer dirección Donosti. Al igual que sucediera en Santander, buscamos alojamiento, nos fuimos de tapas y a dormir para un largo dia para cruzar la frontera.
La sombra de Olaia en un atardecer de Burdeos
Salimos de Donosti dirección Irún. Allí comimos un menu consistente por primera vez desde León, ya que la comida la ibamos improvisando en los supermercados. Despues de comer, una pequeña vuelta por Irún y cogimos la carretera dirección Burdeos. Jamás había visto tantos kilómetros en linea recta. Rodeados por grandes arboledas conseguimos llegar hasta la zona de veraneo de Burdeos, situada en la costa cantábrica. Allí buscamos entre los muchos campings, hasta que encontramos uno muy bien de precio y que estaba situado en un lugar privilegiado. Jamás se nos quitará de la cabeza aquel lugar en el que decidimos acampar dos noches.
Playa de Burdeos
Catedral de Burdeos Burdeos
Aquella mañana fuimos a una gran playa que estaba cerca del camping. Recordaba a Jandía, pero esta tenía la caracteristica de hacer frontera con el campo, con sus mesas para asaderos y todo. Un dos en uno muy aconsejable de visitar. Tras coger un poco de sol fuimos a comer a Burdeos, de las mejores ciudades que visitamos y que nos impresionó. Volvimos a la noche al camping para descansar para el largo dia que nos esperaba.
Teníamos por delante 600 kilometros hasta Lyon, trayecto que realizamos en todo un día, hasta que a eso de las 8 de la tarde como todos los dias nos pusimos a buscar camping. Tuvimos suerte y encontramos uno muy barato (3 euros por persona) situado en ninguna parte.
Iglesia de Le Corbusier en Firminy Lyon
Tras pasar una noche pasada por agua, nos pusimos dirección Lyon, pero por el camino paramos en Firminy para ver las diversas obras de Le Corbusier. Llegamos a Lyon a mediodia, lo visitamos un poco por encima, la Opera, la ciudad vieja y entrada la tarde fuimos en busca del convento de la Tourette. Por desgracia llegamos justo cuando estaban cerrando. Entonces pusimos dirección a la frontera en busca de algun camping donde pasar la noche.
Olaia en los Alpes Susa
Cuando despertamos en aquel camping cerca de Chambéry, nunca imaginamos la gran travesía que teníamos por delante. Llenamos el depósito del coche (60€) y pusimos dirección a la frontera alpina. El paisaje simplemente espectacular. En vez de coger por el túnel transalpino, Carlos encontró otra ruta alternativa, que a pesar de tardar algo más merecía la pena por los paisajes que vimos.
Al pasar los Alpes llegamos al pueblo de Susa, un pequeño pueblo al pie de las montañas en el que el verano pasaba factura, ya que a pesar de estar lloviendo estaríamos a 36 grados. Dimos una vuelta, nos tomamos un café, y nos quedamos con una buena primera impresión de Italia, impresión que más tarde desaparecería cuando llegamos a Turín. Torino nos dio tanto miedo que hizo que cambiaramos de itinerario. Salimos corriendo sin ni siquiera bajarnos del coche, y pusimos rumbo al sur, a Génova. Nuestra intención era llegar a Milán, pero despues de ver Turín y viendo que ibamos bien de tiempo, decidimos ir hasta Florencia. Había llegado la noche por el camino a Génova, y no veíamos ningun camping, por lo que estuvimos conduciendo toda la noche hasta llegar a Pisa (no quiero ni pensar cuantos km hay de Lyon a Pisa)
Calci La Torre de Pisa
Llegamos a eso de las 6 de la mañana. Lo primero que hicimos fue buscar un lugar donde dormir. Y tras mucho buscar llegamos al pequeño pueblo de Calci. Una antigua casa hacia de hostal, con tan solo dos habitaciones que nos venían de lujo. Salían un poco más caras de lo que habíamos venido pagando por dormir, pero la comodidad de una cama, en la que dormimos por la mañana, por la tarde la siesta y despues la noche que pagamos, merecía mucho la pena. Entre siesta y siesta hicimos una pequeña visita a Pisa, para ver lo único que hay que ver...la Torre. Volvimos al hostal, comimos varias porciones de la mejor pizza que he comido y otra vez a dormir, luego ua vuelta por Calci y a dormir otra vez para poner rumbo a Florencia al dia siguiente.
Florencia
Volví, cinco años después del crucero volví a Florencia, para disfrutarla a mi aire, metiéndonos por todas las callejuelas y empapádonos del lo grandioso que es esa ciudad. Hice de guía adentrándonos por los lugares mas simbólicos. A media tarde cogimos de nuevo el coche y ya tocaba volver para España. Cogimos la autopista y nos pusimos en un momento en Génova, encontramos el primer camping italiano y pasamos una calurosa noche con un molesto despertar.
Costa Azul
Teníamos por delante dos dias visitando la Costa Azul: San Remo, Mónaco, Niza, Cannes y al final Marsella, una inmensa ciudad multicultural de la que no podíamos irnos sin ver la Unidad de Habitación de LC. La primera noche dormimos en un camping cercano a Cannes, ya el segundo día, al salir de Marsella poníamos rumbo a Barcelona y nos quedamos en un camping cercano a Nîmes. Estábamos a 31 de Julio y tuvimos una última parada antes de llegar a España: Montpellier. Junto a Burdeos la ciudad más bonita que habíamos visitado. Comimos algo y pusimos rumbo a la frontera. Nos dejamos Girona por el camino y llegamos directamente a Barcelona, donde nos costo más de la cuenta encontrar algun sitio barato donde dormir, hasta que encontramos un hotel a las afueras donde nos dimos un merecido descanso.
La Pedrera Parque Güell
El primer dia de Agosto los dedicamos a una visita íntegra por Barcelona. Las Ramblas, Gaudí... Barcelona nunca defrauda a nadie, por lo que siempre estará para mi entre las mejores ciudades el mundo. Por la noche decidimos coger de nuevo la carretera y volvernos. Conseguimos alojarnos en Lleida para al día siguiente hacer una breve visita a Zaragoza, comer y poner rumbo de vuelta a León. Alli terminamos el viaje con un par de días de descanso y muy buena gastronomía.
Así ponía punto y final "el viaje", una gran aventura que ojalá pudieramos volver a repetir.

























