miércoles, 10 de febrero de 2010

Mucho mas que toallas

Tras el increible viaje a EEUU, el verano del 2002 fue más calmado, y otra vez con la familia visitamos Lisboa y Oporto en coche.



De este viaje tengo menos recuerdos que del anterior, tampoco impresionó tanto, incluso llegó a defraudar un poco. Portugal era como la hermana pequeña de España, ahora ya no creo que sea tanta la diferencia. Comparten la misma Peninsula, los mismo rios, pero la cultura es muy diferente.



Muchas casas antiguas, con diferente arquitectura pero con mucha historia. Eso es el centro de Lisboa, un sin fin de callejuelas muy arraigadas a la bahia. Un gran puente como el de Vasco da Gama, un bello paseo maritimo, pero pocos hitos simbolicos que la puedan situar entre las grandes ciudades del mundo.

 

Aun así es interesante dar una salto a Lisboa por el encanto que guarda cualquier ciudad europea. Mas al norte visitamos Oporto. Y menos mal que no esperaba nada de la ciudad, porque la verdad es que  era bastante triste. Con la cantidad de edificios antiguos que atesoran sus calles es una pena que no exista ninguna muestra de conservación, y te halles ante una ciudad sucia y descuidada.


 

Aun asi guarda el mismo encanto que Lisboa, una vieja ciudad que avanza sin rehabilitar y que muestra lo que antaño fue un gran imperio, que al igual que España se ha visto adelantado por naciones con menos historia.


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