Capadoccia
Antes de llegar a Estambul hicimos escala en la región de Capadoccia. Nos habíamos adentrado en lo más profundo de Oriente Medio casi sin querer. Este inóspito lugar es increíble por la topografía que tiene. Los pueblos, las costumbres, era todo diferente, algo que jamás había conocido. Al ser un lugar tan desconocido, realizamos rutas turísticas con otras familias y grupillos de españoles, algo que jamás he entendido y que espero no volver a repetir, ya que cada uno tiene unas preferencias diferentes a las de los demás.
Visitamos diversos lugares interesantes como una fábrica de alfombras, cuevas, etc. Sinceramente me impresionó bastante, ya que era un lugar del que apenas tenía conocimiento. A los 4 dias de vagar por el desierto nos dirigimos a Estambul.
Santa Sofía
Para hacerse una idea de lo que es Estambul, solo hay que pensar que cada 4 pasos que das, encuentras algun lugar increible. Por todos lados te ves empapado por una cultura diferente, situada en el borde de Europa. Escuchabas la llamada al rezo de vez en cuando en toda la ciudad, y te rendías ante lo que era una verdadera religión. Daba igual donde estuviera la gente, se agachaban, y rezaban mirando a la Meca. El mejor lugar para ver esto son las Mezquitas, y la Mezquita Azul es simplemente, espectacular. Todas estaban construídas en dirección a la Meca, debías entrar descalzo y nada mas entrar te encontrabas con un gran espacio central dominado por una gran lampara. Era muy diferente a las tipicas visitas a iglesias y catedrales.
Realizamos un viaje por el Bósforo, comtemplando toda la ciudad y adentrandonos en la zona residencial, donde podías encontrar un sin fin de grandes mansiones justo a la orilla del rio que separa dos continentes. Además visitamos palacios, cementerios, mas mezquitas, y el laberito de tiendas que es el Gran Bazar. Pudimos ver lo mas importante en menos de una semana, e incluso nos dio tiempo para ir a un baño turco. En cuanto a la gastronomía, a mi me encanto, aunque terminé un poco mal del estómago los primeros dias, pero había suficiente te de manzana por todos lados para solucionarlo.
A Roma y Florencia como dije antes tengo ganas de regresar, pero lo de Estambul es mas bien una obligación. De las ciudades en las que he estado ninguna me ha marcado tanto como esta.

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